La hija de Jairo, y la mujer que tocó el manto de Jesús

Jesús demostró atraves de sus milagros que EL era Dios hecho hombre. Atraves de sus milagros probó su Deidad, su Divinidad.

Marcos 5:21-23: “Pasando otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar. Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.”

Jairo tiene a su hija muy enferma y al saber que Jesús está cerca va y le ruega mucho que valla a su casa y sane a su hija. Este es un buen ejemplo para nosotros, lo primero que debemos de hacer es venir a nuestro Dios en oración. Esto es prueba que confiamos plenamente en EL. Esto no significa que no vamos a ir a doctor o al hospital, estos medios son bendiciones que nuestro Dios nos provee.

Marcos 5:24-34: “Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.”

En lo que Jesús va a la casa de Jairo mucha gente le sigue. Pero entre esa multitud va una mujer con un solo objetivo en su mente y es tocar su manto. Ha tenido un flujo de sangre por 12 años y nada ni nadie le ha podido sanar o tener mejoría. Ella oyó de Jesús y ahora que tiene la oportunidad de estar cerca de EL no quiere perder esa oportunidad. Nosotros necesitamos tener la fe que tenía esta mujer. Su fe era tan grande que confiaba que con solo tocar su manto ella quedaría sana. Y así fue, en cuanto ella le toco sintió sanidad. El Señor pregunta quien le ha tocado y los discípulo le dicen la gente es mucha y te aprieta. Él había sentido que poder había salido de EL, no era un toque de roce era un toque de sanidad. El Señor no está preguntando porque no sepa quien fue, EL desea que la misma mujer diga que es lo que hizo y porque lo hizo. Lo hace con mucha reverencia postrándose ante EL y dice todo lo que le había pasado por 12 años. Que lindas son las palabras de amor y consuelo que el Señor le dice: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote. Solo en Jesús encontramos la verdadera paz y sanidad.

Marcos 5: 35-43: “Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente. Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo. Y vino a casa del principal de la sinagoga, y vio el alboroto y a los que lloraban y lamentaban mucho. Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se espantaron grandemente. Pero él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que se le diese de comer.”

En el tiempo que el Señor se detuvo para atender a la mujer que acaba de ser sanada la niña de Jairo murió y le llevan la triste noticia a Jairo y le preguntan directamente: ¿para qué molestas más al Maestro?. Según ellos ya el Señor no puede hacer nada porque ya murió. El Señor escucha esas palabras fulminantes para un padre abrumado por la enfermedad de su hija y ahora más triste porque ha muerto. Pero nuestro Señor le dice un mensaje reconfortante a Jairo: “No temas, cree solamente.” El Señor tiene el control de todo: Del tiempo, de la enfermedad y aun de la muerte. En momentos de tristezas y dolor o aun de perdida de seres queridos aquí están las palabras del Señor que consuelan y confortan nuestro corazón.

El Señor solo se hace acompañar de sus tres apóstoles de confianza: Pedro, Juan y Jacobo. Al llegar a la casa hay un tremendo alboroto y muchos llantos con lamentos. El Señor les dice que porque están alborotados que la niña no está muerta sino que duerme. Ellos se burlan del Señor y con esta actitud más rápido ordeno que los sacaran. Entro a donde estaba la niña y le dijo: TALITA CUMI, ósea NIÑA A TI TE DIGO LEVANTATE. Aquí está el poder del Señor porque la niña se levanto.

Siempre que pienso en estos dos milagros entrelazados me admiro de esto:

Cuando la niña de Jairo nació la mujer se enfermó con el flujo de sangre.

La mujer lucho por doce años con diferentes doctores y gasto todo lo que tenía pero no encontró ni mejoría. La niña en un instante enfermo y murió. Aunque Jairo tenía posibilidades económicas de nada sirvió.

Pero a ambas el Señor les fue de bendición: Una encontró su sanidad y la otra volvió a vivir.

No importa si estamos enfermos o si morimos el Señor siempre está a nuestro lado. Necesitamos la fe de esta mujer y la de Jairo también.

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