Los que querían seguir a Jesús

“Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. 58Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 59Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. 60Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. 61Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. 62Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.” Lucas 9:57-62.

Muchos querían seguir al Señor, algunas veces los que eran sanados. En estos versículos nuestro Señor nos explica lo que tenemos que tomar en cuenta al seguirlo.

El primero estaba dispuesto a seguir al Señor a dondequiera que fuera. Es loable su deseo pero el Señor le aclara que seguirlo significa renunciar a las comodidades. Y le aclara que las Zorras y las aves tenían más que EL porqué esos animalitos salen a comer y al volver los espera un lugar donde descansar. Esos animalitos tenían más que el Señor. ¿Dónde dormía el Señor cuando se movía de una ciudad a otra? Donde le agarrara la noche. Creo que este fue el problema de Juan Marcos cuando abandono a Pablo y Bernabé,  leamos Hechos 13:13: “Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, volvió a Jerusalén.”

El segundo recibe la invitación del Señor de que le siga y este dice que está dispuesto a seguirlo pero que primero lo deje enterrar a su padre. El Señor le dice que deje que los muertos entierren a sus muertos y que el valla a anunciar el reino de Dios. Hay una urgencia en la invitación del Señor. Algunos han creído que el hombre quiere cuidar a su papa que estaba solo y anciano y después que descansara el estaría libre. Pero el Señor le dice que lo deje que otros lo pueden enterrar. Entonces esto nos hace pensar que ya estaba muerto. El error de este hombre es que pone a su papa en primer lugar y ese lugar debe de pertenecer a Dios. Leamos lo que el Señor dice de la familia en Lucas 14:26: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.”

El Tercer hombre también recibe una invitación del Señor y pide que primero se quiere despedir de la familia. El saludo y despedida de los judíos no es como el nuestro que muchas veces lo resumimos con un HOLA, ellos no. Tenían la costumbre de abrasarse, besarse y preguntarse por todos los miembros de la familia hasta por los animalitos. Este hombre comerte el mismo error del segundo de poner a su familia en primer lugar y ese lugar debe de pertenecer a Dios. El Señor le dice que cuando el hombre pone su mano en el arado debe de mirar hacia adelante y no hacia atrás. Ver hacia atrás es vivir del pasado, ver hacia adelante es el futuro.

Ser apto para el reino de Dios se logra cuando ponemos  a Dios en primer lugar. Y estamos dispuesto a anunciar con buena disposición el reino de Dios. De igual forma a aceptar las condiciones que nos toquen ya sea de comodidad o limitaciones. Como lo enseño el escritor de los Hebreos, leamos Hebreos 13:21: “os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén