Un canto de liberación

2 Sam. 22:1-51
Introducción:
1. Excepcionalmente talentoso, David es conocido por sus composiciones poéticas. El dulce cantor de Israel; 2 Sam. 23:1 escribió algunos de los salmos más queridos en la historia del pueblo de Dios. Nosotros obviamente pensamos que su colección poética está en el himnario de Israel, el libro de los salmos. Pero unos pocos se pueden encontrar en otros lugares, por ejemplo aquí en 2 Samuel 22.


2. Tres eventos difíciles inspiraron a David al final de su vida, a escribir este salmo.
a) Estaba afligido y con su corazón destrozado, por la muerte de Absalón; 18:33-19:1, 4.
b) Estaba frustrado porque hubo hambre por tres años consecutivos; 21:1.
c) Preocupado porque los filisteos volvieron a hacer guerra contra Israel; 21:15. Aun así en este momento de dificultades, escribió un canto, no de derrota, pero uno de victoria, reflexionó en los tiempos pasados, y hallo consuelo en los brazos de Dios.
3. Tome el tiempo para examinar lo que David afirma en este salmo…
a) “Cuando la vida es difícil, el Señor es nuestro refugio” – Vv. 2-20.
b) “Cuando la vida es tinieblas, el Señor es nuestra luz” – Vv. 21-29.
c) “Cuando la vida es peligrosa, el Señor es nuestro escudo” – Vv. 30-31.
d) “Cuando en la vida hay desesperación, el Señor es nuestra roca, nuestro libertador” Vv. 32-51.
4. David nos recuerda que Dios oye el clamor de nuestra angustia; V. 7. Se agrada de nosotros sabiendo nuestros fracasos pasados; V. 20. Alumbra nuestro camino, cuando nosotros estemos inseguros; V. 29. Notemos también el verso 32; “Porque, ¿quién es Dios, sino solo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? No hay, el mismo Dios que vio por David, también vio por sus hijos, sus nietos, y todos sus descendientes, es el mismo que verá por mí. Aunque no sabemos lo que día de mañana nos traerá, David nos recuerda que nosotros sabemos quién si sabe lo que mañana nos traerá. V. 50; “Por tanto yo te confesaré entre las naciones oh Jehová, y cantaré a tu nombre”.

I: Reflexionando en los sueños no realizados.
A. David tuvo un gran sueño que nunca realizo.
1. El sueño de David, su propósito de edificar un templo para Dios; 1 Crónicas 28:1-3. Pero su sueño de edificar una casa para honrar el nombre de Dios, sería un sueño que otro realizaría, porque Dios le negó a David ese propósito.
2. Una de las cosas a veces difíciles de aceptar, es la realidad de que no todos los sueños se realizan, como el caso de David; 1 Crónicas 17:4; 2 Crónicas 6:8-9.

B. David acepto la decisión de Dios.
1. David en lugar de deprimirse y llenarse de amargura porque Dios lo negó cumplir su propósito, se enfocó en las cosas buenas que había hecho. A algunas cosas Dios le dijo que no, a otras, Dios le dijo que sí; 1 Crón. 28:4; 1 Sam. 16:11-13. Cuando fue ungido por rey.
2. En lugar de un hombre de batallas, Dios escogió a un hombre con diferente temperamento, a Salomón para que edificara el templo; 28:5-6. Mientras nosotros somos incapaces de entender los caminos de Dios y porque dice no a ciertos propósitos. Debemos abrazar su sabiduría, y derecho de hacerlo; Isa. 55:8-9. Así como David, la lección de respetar a Dios y lo que decide, es algo que uno debe de pasar a los que dejamos atrás; 1 Cron. 28:8.

II: Y tu Salomón hijo mío.
A. Con una gran emoción, David de dirige a su hijo en presencia de todo el pueblo, y simplemente le da consejos al rey elegido.
1. “Reconoce al Dios de tu padre” – 1 Crón. 28:9. “Conocer a Dios” en el sentido de tener confianza en Él, nadie sabía mejor que David las abrumadoras responsabilidades de gobernar una nación. David sabia las demandas que serían puestas sobre su hijo, y le suplicó públicamente que sobre todas las cosas conociera a Dios. No saber algo de Él, sino conocerlo a Él; Éxodo 33:13; Job 42:4-6. Cuando conozcamos a Dios, le serviremos como Él manda.
2. “Sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario” – 1 Crón. 28:9. No le sirvas con obligación, sino con deseo y con devoción. Sírvele con todo tu corazón, con ánimo voluntario, David podía decir eso a su hijo, porque fue la manera en que él sirvió; Sal. 9:1-2.
3. “Si lo buscares lo hallaras, más si le dejares él te desechará para siempre” – 1 Crón. 28:9. Esta es una gran verdad, nuestro Dios se va a dejar hallar de los que le busquen de corazón; Sal. 9:10. Pero no así los que lo desechen; Deut. 31:16-17; Isa. 1:28. Aquí tenemos un ejemplo de lo que le podemos aconsejar a nuestros hijos en los últimos momentos de nuestra vida. David no fue un padre perfecto, cometió muchos errores y agonizo a causa de sus fracasos. Como todo padre que quiere que sus hijos tengan éxito, David hizo todo lo que pudo para que ellos lo pudieran lograr. ¿Oirán nuestros hijos nuestras palabras? Salomón lo hizo; Prov. 4:1-10.

Conclusión:
1 Crónicas 29 contiene registrada la última oración de David, después de juntar a todos, reto a su hijo Salomón frente a todo el pueblo, al darle los planos del templo, y luego llevó al pueblo en oración. Muy pocas cosas pueden tener un efecto profundo e impresionante en una nación, cuando su líder dirige al pueblo en oración. Lamentablemente se llega el tiempo en que se nos aparta de los líderes que son humildes y temerosos de Dios. Así les paso a Josué con Moisés, a Eliseo con Elías, a los apóstoles con el Señor Jesús, etc.

A. La oración en que David dirigió al pueblo fue una de adoración, y gloria a Dios; 1 Cron. 29: 10-13. David se enfocó totalmente en la majestad de Dios, en una simple declaración de adoración el corazón de David estaba derramándose con alabanzas por la grandeza, y el poder de Dios. “Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos to glorioso nombre”.

B. La oración de David, fue una de humildad y gratitud; 1 Cron. 29:14-16. De todas las faltas que David tuvo, hubo una que nunca tuvo, no fue materialista. Él estaba rodeado de lujos sin límite en su palacio, y nunca permitió que las cosas materiales capturaran su corazón. Aquel joven pastor hecho rey nunca olvido de donde venía, y nunca perdió su perspectiva, su visión. A veces veo a muchos cristianos que ya perdieron su perspectiva, por eso a veces buscan excusas para no congregarse, o tratar de conformar a Dios con lo poco que hacen. Se han llenado de egoísmo, se han hecho materialistas, todos necesitamos aprender de David.

C. La oración de David fue una de intercesión, sabía que su tiempo era poco y le pide a Dios que dirija a los que el dejaba atrás. Pide específicamente por la divina intervención para su hijo Salomón. Después reta a toda la asamblea diciéndoles; “bendecid ahora a Jehová” y la congregación lo hizo; V. 20. Bendecid significa alabar, reconocer con el deseo de darle gloria.

D. Después de ungir a Salomón por príncipe se sentó en el trono de su padre, quizás nadie se alegró más que David; 1 Cron. 29:23-25. Después de esto David murió en buena vejez, lleno de días, de riquezas y de gloria, y reino en su lugar Salomón su hijo; 1 Cron. 29:26-30.

¿Cómo pudo venir a ser un hombre tan inconsistente un varón conforme al corazón de Dios? Dios dijo de David, “el hará todo lo que yo quiero” – Hechos 13:22. El corazón de David latía con el corazón de Dios, no porque era un hombre perfecto, sino porque era un hombre devoto. Solo había una pasión en su vida más grande que todas las demás. David amaba al Señor, y el Señor lo amaba a el: Salmo 3:3; “Más tu oh Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza”.

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