La verdadera amistad

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Jonatán y David: una amistad fiel hasta el final

Textos base

«En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia» (Proverbios 17:17).

«El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano» (Proverbios 18:24).

Introducción

La amistad es uno de los tesoros más nobles de la vida. La Biblia no mide ese tesoro por la cantidad de amigos, sino por su calidad: las amistades cercanas son raras y, por eso mismo, más valiosas.

Los tres amigos de Job comenzaron bien (Job 2:11-13). Vinieron de lejos, lloraron con él y se sentaron a su lado siete días sin decir palabra. Después hablaron de más, y Job los llamó «consoladores molestos» (Job 16:2). A veces el mejor regalo de un amigo es su presencia.

Vamos a estudiar una amistad que sí permaneció fiel hasta el final: la de Jonatán y David. Fue una bendición única para ambos, y perduró más allá de la muerte.

El estudio tiene tres partes: la amistad nace y se sella, la amistad es probada, y la amistad perdura.

Nota sobre Proverbios 18:24. La Reina-Valera 1960 traduce la primera mitad «ha de mostrarse amigo». El hebreo es difícil, y otras versiones (como la LBLA y la NVI) la traducen «el hombre de muchos amigos se arruina». Ambas lecturas coinciden en lo esencial: vale más un amigo fiel que muchos amigos superficiales, y hay un amigo más unido que un hermano.

Primera parte: la amistad nace y se sella

1. Nace en una fe compartida

Leer: 1 Samuel 18:1-5

El alma de Jonatán quedó ligada a la de David el mismo día en que David venció a Goliat (1 Samuel 17:40-51). David había salido contra el gigante sin espada, confiando en que «de Jehová es la batalla» (17:47).

Jonatán reconoció en él su misma fe. Tiempo antes, él había atacado una guarnición filistea acompañado solo de su escudero, convencido de que para Jehová no es difícil salvar con muchos o con pocos (1 Samuel 14:6). No fue solo admiración por un héroe: fueron dos hombres valientes que confiaban en el mismo Dios.

La amistad más firme nace cuando dos personas aman al mismo Señor.

2. Da sin envidia

Leer: 1 Samuel 18:4-9

Jonatán era el príncipe heredero y un guerrero probado. David era un pastor recién llegado. Sin embargo, Jonatán se quitó su manto, su espada, su arco y su talabarte, y se los dio a David (18:4).

Ese gesto dice mucho. Al darle sus ropas y sus armas de príncipe, Jonatán honraba a David como a un igual. Y parecía anunciar lo que más tarde diría con palabras: el trono sería de su amigo.

Su padre reaccionó al revés. Cuando las mujeres cantaron que Saúl hirió a sus miles y David a sus diez miles, Saúl se enojó y desde aquel día no miró con buenos ojos a David (18:6-9). El mismo éxito de David produjo envidia en el padre y amor en el hijo.

El verdadero amigo se alegra cuando al otro le va bien.

3. Se sella con un pacto

Leer: 1 Samuel 18:3; 20:12-17, 42

Jonatán y David no dejaron su amistad a merced de los sentimientos: hicieron pacto delante de Jehová. Ese pacto incluía a los hijos. Jonatán pidió a David que nunca apartara su misericordia de su casa, y David lo juró.

Guarde este detalle, porque años después David cumplirá su palabra.

La amistad verdadera es un compromiso, no solo una emoción.

Para pensar

  • ¿Qué une mis amistades más cercanas: los gustos y la conveniencia, o la fe en el mismo Señor?
  • ¿Me alegro de verdad cuando a un amigo le va mejor que a mí, o cuando recibe el lugar que yo esperaba?

Segunda parte: la amistad es probada

4. Defiende al amigo ausente

Leer: 1 Samuel 19:1-7

Saúl ordenó a su hijo y a sus siervos que mataran a David. Jonatán hizo dos cosas: avisó a su amigo del peligro y habló bien de él delante del rey.

Su defensa fue respetuosa y con argumentos. David no había pecado contra Saúl, sus obras habían sido buenas, y había arriesgado la vida por Israel. Saúl escuchó y juró que David no moriría.

El verdadero amigo habla bien de usted cuando usted no está presente.

5. Paga el precio

Leer: 1 Samuel 20:25-34

La paz duró poco, porque el odio se apoderó del corazón de Saúl. En la fiesta de la nueva luna el asiento de David quedó vacío, y Jonatán volvió a interceder por él.

Esta vez le costó caro. Su padre lo insultó, le recordó que mientras David viviera él no tendría reino, y terminó arrojándole una lanza. Jonatán se levantó de la mesa con dolor por su amigo (20:34).

Jonatán nunca dejó de honrar a su padre: siguió a su lado y murió peleando junto a él. Pero no lo acompañó en su pecado.

La amistad se prueba cuando ser leal cuesta algo.

6. Renuncia y fortalece en Dios

Leer: 1 Samuel 23:15-18

Este es el punto más alto de la historia. David huía por el desierto de Zif, y Jonatán fue a buscarlo para fortalecer su mano en Dios.

Sus palabras fueron: no temas; tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti. El heredero legítimo cedió el trono con gozo, porque entendió que esa era la voluntad de Dios.

Note también cómo lo animó. No le llevó soluciones ni lo hizo depender de él: lo acercó a Dios. Es el último encuentro entre ellos que la Biblia registra.

El mejor amigo es el que lo deja a usted más cerca de Dios.

Para pensar

  • ¿Cuándo fue la última vez que defendí a un amigo mientras otros hablaban mal de él?
  • ¿Estoy dispuesto a pagar un precio por ser leal?
  • ¿Mis amigos salen de estar conmigo más cerca del Señor, o más lejos? ¿Los fortalezco en Dios, o solo les doy mi opinión?

Tercera parte: la amistad perdura

7. Llora la pérdida

Leer: 1 Samuel 31:1-6; 2 Samuel 1:11-12, 17-27

Jonatán murió en el monte de Gilboa, peleando junto a su padre y sus hermanos. Cuando David recibió la noticia rasgó sus vestidos, lloró y ayunó hasta la noche.

Luego compuso una endecha y mandó que se enseñara a los hijos de Judá. En ella sobresalen tres cosas:

  • Honró a Saúl, el hombre que lo había perseguido durante años. No hay una sola palabra de rencor.
  • Llamó a Jonatán «hermano mío» (1:26). Se cumplió Proverbios 18:24: un amigo más unido que un hermano.
  • Dijo que su amor fue más maravilloso que el de las mujeres. David habla de la lealtad de pacto de un amigo que renunció a un reino por él; ninguna otra persona le había dado tanto.

Llorar a un amigo no es falta de fe. Es la medida de lo que ese amigo valía.

8. Cumple su palabra y hace misericordia

Leer: 2 Samuel 4:4; 9:1-13; 21:7

Jonatán dejó un hijo, Mefi-boset. Tenía cinco años cuando llegó la noticia de Gilboa; su nodriza huyó con él, el niño se le cayó y quedó lisiado de ambos pies.

Pasaron los años y David ya reinaba en Jerusalén. Nadie le reclamaba nada, pero él recordó su pacto y preguntó si quedaba alguno de la casa de Saúl a quien hacer misericordia por amor de Jonatán.

Mefi-boset vivía lejos, en Lodebar. Llegó ante el rey con temor y se llamó a sí mismo «un perro muerto». David le dijo que no temiera, le devolvió las tierras de Saúl y lo sentó a su mesa como a uno de los hijos del rey.

Años después, cuando David tuvo que entregar a varios descendientes de Saúl, perdonó a Mefi-boset «a causa del juramento de Jehová que hubo entre ellos, entre David y Jonatán» (2 Samuel 21:7).

La amistad verdadera cumple lo prometido aunque el amigo ya no esté para verlo.

9. Se cumple en Cristo

Leer: Juan 15:12-17

La historia de Mefi-boset es también la nuestra.

Mefi-bosetNosotros
Lisiado, incapaz de valerse por sí mismoIncapaces de salvarnos por nosotros mismos
Lejos, en LodebarLejos de Dios
Sin nada que ofrecer al reySin méritos propios
Recibido por amor de JonatánRecibidos por amor de Cristo
Sentado a la mesa como uno de los hijos del reyHechos hijos de Dios

Jonatán entregó su manto y renunció a su trono por su amigo. Jesús hizo infinitamente más: dejó su gloria y puso su vida por sus amigos (15:13).

Él nos llama amigos, y su amistad también pide una respuesta: «Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando» (15:14). Y lo que manda es que nos amemos unos a otros como él nos amó.

Para pensar

  • ¿He perdido un amigo? ¿Cómo he llevado ese dolor delante de Dios?
  • ¿Hay una familia o unos hijos de un amigo a quienes yo deba hacer misericordia hoy?
  • ¿Soy amigo de Jesús según Juan 15:14?

Conclusión

Proverbios 18:24 comienza diciendo que el que tiene amigos ha de mostrarse amigo. Jonatán no esperó a que David hiciera algo por él: dio primero su manto, su defensa, su trono y su ánimo.

Y hay un amigo más unido que un hermano. Su nombre es Jesús, que nos buscó en nuestro Lodebar y nos sentó a su mesa.


Todas las citas son de la Reina-Valera 1960.

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