«Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor»

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Bosquejo de sermón · Romanos 12:17-21

Introducción

  • Lectura: Romanos 12:17-21.
  • Cuando alguien nos hace un agravio, nuestra reacción natural es buscar venganza.
  • Dios nos manda algo distinto, y nos da una razón para obedecer: Él mismo se encarga de hacer justicia.
  • La vida de David nos muestra este mandamiento puesto en práctica.

I. El mandamiento: «No os venguéis vosotros mismos»

Romanos 12:17-19a

  1. No pagar a nadie mal por mal (v. 17; Proverbios 24:29; 1 Pedro 3:9).
  2. En cuanto dependa de nosotros, estar en paz con todos (v. 18).
  3. No es un mandamiento nuevo: Levítico 19:18; Proverbios 20:22.

II. El ejemplo: David, agraviado sin causa

1 Samuel 18–26

  1. El agravio: Saúl lo persigue por envidia.
    1. Los celos por el canto de las mujeres: 1 Samuel 18:6-9.
    2. Los celos no tratados llegan a la violencia: 1 Samuel 18:10-11; 19:9-18; 23:7-8 (Santiago 3:16; Hebreos 12:15).
  2. Primera oportunidad, en la cueva: 1 Samuel 24:2-22.
    1. Sus hombres lo animan a matarlo (v. 4).
    2. Cortó la orilla del manto de Saúl, y después «se turbó el corazón de David» (vv. 4-5). Hasta una venganza pequeña le pesó en la conciencia.
    3. Se niega a extender su mano contra el ungido de Jehová (vv. 6-7).
    4. Hasta Saúl lo reconoce: «me has pagado con bien, habiéndote yo pagado con mal» (v. 17).
  3. David también fue tentado: Nabal y Abigail, 1 Samuel 25.
    1. David sale a vengarse por su propia mano (vv. 13, 21-22).
    2. Dios lo detiene por medio de Abigail, y David lo agradece (vv. 26, 32-33).
  4. Segunda oportunidad, en el campamento: 1 Samuel 26:1-25.
    1. Abisai ofrece matarlo de un solo golpe (v. 8), y David lo impide (vv. 9-11).
    2. Toma solo la lanza y la vasija de agua como prueba de su inocencia (vv. 11-12, 16).

III. La razón: «Yo pagaré, dice el Señor»

Romanos 12:19b; Deuteronomio 32:35

  1. David dejó su causa en manos de Dios: «Juzgue Jehová entre tú y yo» (1 Samuel 24:12, 15; 26:23).
  2. David confió en que Dios actuaría a su tiempo: Jehová mismo lo heriría, o le llegaría su día, o moriría en batalla (26:10).
  3. Dios cumplió.
    1. «Jehová hirió a Nabal, y murió» (25:38-39).
    2. Saúl cayó en batalla sin que David lo tocara (31:1-6).
  4. Vengarnos es tomar el lugar del Juez. Dios ve todo, juzga con justicia y no se equivoca (Hebreos 10:30; 2 Tesalonicenses 1:6; Romanos 2:5-6).
  5. No vengarse no significa callar ni exponerse al mal.
    1. David confrontó a Saúl y defendió su inocencia (24:9-11).
    2. Mantuvo distancia de él (24:22; 26:25).
    3. Dios también usa a la autoridad para castigar al que hace lo malo (Romanos 13:1-4).

IV. La alternativa: «Vence con el bien el mal»

Romanos 12:20-21

  1. Hacer bien al enemigo: darle de comer y de beber (v. 20; Proverbios 25:21-22; Mateo 5:44).
    1. Las «ascuas de fuego» no destruyen al enemigo: lo avergüenzan y pueden llevarlo al arrepentimiento.
    2. Así pasó con Saúl: cuando David le hizo bien, «alzó Saúl su voz y lloró» (1 Samuel 24:16).
  2. El que se venga ha sido vencido por el mal (v. 21).
  3. El ejemplo supremo es Cristo.
    1. Cuando lo maldecían, no respondía con maldición, sino que encomendaba su causa al que juzga justamente: 1 Pedro 2:21-23.
    2. Oró por los que lo crucificaban: Lucas 23:34.
  4. Perdonamos porque fuimos perdonados: Efesios 4:31-32.

Aplicación

  1. ¿A quién le estoy guardando rencor hoy? Hay que tratarlo antes de que crezca, como creció en Saúl.
  2. Entregar la causa a Dios en oración, como David: «Juzgue Jehová entre tú y yo» (1 Samuel 24:12).
  3. Buscar un bien concreto que hacer a esa persona esta semana.
  4. Escuchar a las «Abigail» que Dios pone en nuestro camino para detenernos.

Conclusión

David tuvo dos veces a su enemigo en sus manos y dos veces lo dejó en las manos de Dios. La venganza no es nuestra: es del Señor, y Él pagará. A nosotros nos toca vencer con el bien el mal.


Todas las citas son de la Reina-Valera 1960.

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