ABEL:

“Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; 5pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.” Genesis 4:4-5.

Si Abel fue obediente a la petición de Dios es porque amaba profundamente a Dios. En el libro de Hebreos aprendemos que Dios les pido la misma ofrenda a ambos: “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.” Hebreos 11:4. Recordemos que la fe viene por el oír su palabra. Abel quiso agradar a Dios.

Caín llevo lo que él quiso y además de hacer su capricho se enojo porque Dios miro con agrado la ofrenda de Abel: “Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? 7Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. 8Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. 9Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? 10Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. 11Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. 12Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra.” Genesis 4:6-13.

Abel no tuvo una larga vida, pero el hecho que su ofrenda agrado a Dios, eso ha deber traído mucho gozo a su corazón. Podríamos decir que tuvo una vida triunfante.

Jesús elogio a Abel como hombre justo: “para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.” Mateo 23:35.

El autor del libro de Hebreos compara la sangre de Jesús con la de Abel: “a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.” Hebreos 12:24. El propósito de esa comparación es mostrar la superioridad de la sangre de Jesús. Ésta produce redención, mientras que la sangre de Abel solo trae condenación. Los israelitas en el Monte Sinaí se acercaban a Moisés; los cristianos a Cristo Jesús, a él que media entre Dios y los hombres: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,” 1 Timoteo 2:5.

Aunque Caín vivió muchos años más, no fueron días bonitos. Abel en su corta vida fue para agradar a Dios.

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