Colosenses 4:5-6
No basta con predicar
Pablo acaba de pedir a los hermanos que oren para que Dios le abra puerta para predicar (vv. 3-4). Pero ahora añade algo importante: predicar no es suficiente. El evangelio debe ser vivido. El ejemplo y la influencia son importantes.
En los versículos anteriores (3:18 – 4:1), Pablo habló de la conducta cristiana dentro del hogar y entre hermanos. Ahora, en el versículo 5, habla de la conducta cristiana hacia «los de afuera», es decir, hacia los que no son cristianos.
1. Andad sabiamente
Debemos recordar las palabras de nuestro Señor:
Andar sabiamente es vivir de tal manera que nuestra conducta abra puertas al evangelio y no las cierre. Pablo pidió a los tesalonicenses que trabajaran con sus manos «a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera» (1 Tesalonicenses 4:11-12). Y una de las condiciones para ser anciano es «que tenga buen testimonio de los de afuera» (1 Timoteo 3:7).
2. Los de afuera nos están mirando
Tengamos presente que los de afuera sí nos están viendo, y con una lupa muy grande. Pedro dice:
Si critican o dudan de nosotros sin razón, no hay problema: «para que en lo que murmuran de vosotros… sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo» (1 Pedro 3:16). Pero si tienen razón, debemos cambiar: «Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno» (1 Pedro 4:15).
Nuestra conducta es muy importante. Cada día debemos vivir de acuerdo con la doctrina del Señor. Debemos esforzarnos para predicar el evangelio no solo con nuestra voz, sino también con nuestra vida, cambiada por la palabra de nuestro buen Dios. Pedro dice que una esposa cristiana puede ganar a su esposo «sin palabra», por su conducta casta y respetuosa (1 Pedro 3:1-2). A veces la vida predica antes que la boca.
«Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16). Somos llamados a ser «irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo» (Filipenses 2:15).
3. Redimiendo el tiempo
La expresión «redimiendo el tiempo» significa literalmente «comprando la oportunidad». Es como el comerciante que compra algo valioso antes de que se acabe. Pablo dice lo mismo en Efesios 5:16: «aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos».
Debemos aprovechar cada oportunidad para hablar del evangelio: con el vecino, en el trabajo, en la familia. El tiempo que ya pasó no vuelve. Jesús dijo:
Y Moisés oró: «Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría» (Salmo 90:12).
4. Palabras con gracia y con sal
No solo importa lo que hacemos, sino también cómo hablamos: «Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno» (Colosenses 4:6).
Con gracia: con amabilidad y respeto, aun cuando no estemos de acuerdo (1 Pedro 3:15).
Con sal: con sabor, con verdad, sin palabras corrompidas (Efesios 4:29).
A cada uno: no todos son iguales. Hay que saber responder según la persona y la situación.
| Ante los de afuera | Texto |
|---|---|
| Andar con sabiduría | Colosenses 4:5; Mateo 10:16 |
| Trabajar honradamente | 1 Tesalonicenses 4:11-12 |
| Mantener buena conducta | 1 Pedro 2:12 |
| Aprovechar cada oportunidad | Colosenses 4:5; Efesios 5:16 |
| Hablar con gracia y con sal | Colosenses 4:6 |
Conclusión
El evangelio se predica con la boca, pero también con la vida. Los de afuera nos están mirando, y nuestra conducta puede acercarlos a Cristo o alejarlos de Él. Andemos sabiamente, aprovechemos cada oportunidad y hablemos siempre con gracia.
Que nuestra vida y nuestro tiempo sean siempre para Dios.
Texto bíblico: Reina-Valera 1960.

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