Lectura: Lucas 14:25-33
Jesús nos presenta el costo de seguirle. Él no quería seguidores movidos por la emoción o por la necesidad, sino discípulos que le siguieran por convicción y por amor.
Jesús quiere discípulos (Lucas 14:25-27)
Primero, Jesús enfatiza que la obediencia es individual: «si alguno».
Jesús dice: «si alguno… no aborrece». ¿Qué significa aborrecer aquí? Significa amar menos, en comparación con el amor que le debemos a Él. Mateo 10:37 lo explica: no podemos amar a nadie más que a Cristo. La idea es preferirle a Él por encima de todo (ver también Lucas 16:13).
Luego Jesús dice «no puede»: aunque uno quiera, es imposible ser su discípulo de otra manera.
Además, dice que el que no lleva su cruz y viene en pos de Él, no puede ser su discípulo. ¿Qué significa llevar la cruz? Gálatas 5:24 y 6:14 nos lo definen claramente: tomar la cruz es crucificar la carne con sus pasiones y deseos, y estar crucificado al mundo.
Dos razones para definirnos (Lucas 14:28-32)
- Lucas 14:28-30. Nadie empieza una construcción, aunque sea pequeña, sin calcular primero los gastos. Si se atreve a hacerlo y no puede terminarla, se expone a la burla de todos.
- Lucas 14:31-32. Ningún rey sale a la batalla contra otro rey sabiendo que va en desventaja numérica; si lo hace, se expone a la derrota.
Jesús nos pide renunciar (Lucas 14:33)
Renunciar es lo mismo que aborrecer: no podemos amar más a nuestra familia que a Dios, ni amar más nuestras cosas materiales que a Él. Veamos algunos ejemplos de hombres que lo dejaron todo:
- Mateo 4:18-20: Simón y Andrés lo dejaron todo: familia, trabajo y comodidades.
- Mateo 4:21-22: Jacobo y Juan lo dejaron todo: familia, trabajo y comodidades.
Pedro se lo recordó a Jesús en Mateo 19:27-30, y Jesús le respondió a él y a los demás apóstoles que serían recompensados «en la regeneración». ¿Qué es la regeneración? ¿Cuándo ocurre? Veamos Tito 3:5 y 1 Pedro 1:23.
Cristo en primer lugar (Lucas 9:57-62)
El verdadero discípulo debe poner a Cristo en primer lugar. En Lucas 9:57-62 vemos a tres hombres que no lo hicieron:
- El primero no había pensado en que había que renunciar a las comodidades.
- El segundo puso a su padre en primer lugar.
- El tercero puso a su familia en primer lugar.
Tres compromisos del verdadero discípulo
- Amar la Palabra de Dios (Juan 8:31-32). Debemos alimentarnos de ella cada día.
- Amar a los hermanos (Juan 13:34-35). Amar a la iglesia de Dios, aun a los hermanos difíciles de soportar.
- Amar a Dios llevando mucho fruto (Juan 15:8). Dando el fruto del Espíritu y trayendo a otros a Cristo.
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Gálatas 5:22-23
Conclusión
Jesús nos enseña que ser su discípulo es cumplir con las condiciones que Él nos pone en su Palabra.
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