Hebreos
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Una salvación tan grande
Un barco no necesita una tormenta para perderse; basta con que nadie lo amarre. Hebreos 2:1-4 nos advierte que el mayor peligro para el cristiano no siempre es rechazar el evangelio, sino descuidarlo poco a poco.

Un barco no necesita una tormenta para perderse; basta con que nadie lo amarre. Hebreos 2:1-4 nos advierte que el mayor peligro para el cristiano no siempre es rechazar el evangelio, sino descuidarlo poco a poco.