Inicio

¡BIENVENIDOS!

Debemos de orar cada día por todo lo que estamos enfrentando, hay muchos hermanos y hermanas que están enfermos, otros tristes, otros desesperados y también debemos de orar por nuestros gobernantes. Hagámoslo todos los días, como nos enseña el apóstol Pablo: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.” 1 Timoteo 2:1-2.

***

 

 

QUE TENGAS SALUD ASI COMO PROPSPERA TU ALMA

Todos nos preocupamos por nuestra salud física, en especial cuando sentimos algún dolor. Pero igual importancia deberíamos de darle a nuestra salud espiritual. El apóstol Juan escribió al hermano Gayo y le expreso ese deseo:

3 Juan 1-4:

“El anciano a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad. 2Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 3Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad. 4No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad.”

Juan amaba a este hermano y le escribe para animarle a que siga siendo como ha sido y que siga de bendición para otros. La expresión yo deseo podemos entenderlo como una oración, la misma palabra aparece en dos versos y en ambos se traduce orar:

Veamos 2 Corintios 13:7: “Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque nosotros seamos como reprobados.”

Y También Santiago 5:16: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.”

El hermano Gayo era un hermano rico, eso lo podemos notar porque hospedaba y encaminaba a los hermanos que pasaban por donde él vivía. Este hermano estaba haciendo lo que la iglesia local no hacía por temor o imposición de Diotrefes.

El hermano Gallo estaba poniendo en práctica lo que Pablo había enseñado a Timoteo en 1 Timoteo 6:17-19: “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 18Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; 19atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.”

Toda bendición material que nos da el Señor debe ser disfrutada pero también debe servir para ayudar a otros. Si descuidamos este deber significa que lo material está teniendo más prioridad en nuestra vida.

La prosperidad del alma consiste en andar en la verdad:

Leamos Mateo 10:28: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.” Al final lo más importante y supremo será saber a qué eternidad va nuestra alma. ¿Va al cielo o va al infierno? Depende de lo que estamos haciendo ahora que estamos vivos.

Leamos Hebreos 6:19: “La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo.” La esperanza que Cristo nos dio da seguridad a nuestra alma. Pero debemos de mantenernos fieles.

Ahí mismo leamos Hebreos 10:39: “Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.” No debe estar en nuestros planes retroceder.

Y como los Hebreos gozaron de la bendición de tener ancianos miremos lo que les dice en Hebreos 13:17: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.”

Ahora leamos lo que enseño el apóstol Pedro con relación a nuestra alma, leamos 1 Pedro 2:11: “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.” Una forma de cuidar nuestra salud espiritual es ayunar en cuanto a los deseos carnales. El apóstol Pedro enseño que siempre hay una batalla. Si satisfacemos los deseos carnales estamos condenando nuestra alma a la condenación eterna.

Y también 1 Pedro 4:19: “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.” Esta debe ser nuestra meta cada día. Debemos de encomendarnos a Dios y esforzarnos por hacer el bien.

Juan escribe a Gayo para animarlo y decirle que va por buen camino. Cada día meditemos y encomendémonos a nuestro buen Dios.

 

 

¿Qué debo de hacer para ser salvo?:

1- OIR SU PALABRA Y OBEDECERLA: ROMANOS 10:17.
2- CREER EN JESUS COMO EL CRISTO: JUAN 8:24.
3- ARREPENTIRSE DE TODO PECADO: HECHOS 2:38.
4- CONFESAR QUE JESUS ES EL CRISTO: ROMANOS 10:9-10.
5- BAUTIZARSE PARA EL PERDON DE TODOS LOS PECADOS: HECHOS 2:38 Y 3:19. 

 

Gracias por visitar nuestro sitio

«Y Baruc hijo de Nerías hizo conforme a todas las cosas que le mandó Jeremías profeta, leyendo en el libro las palabras de Jehová en la casa de Jehová. » Jeremías 36:8.

«volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. » HECHOS 8:28.

 

«leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, » EFESIOS 3:4