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“Temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”

Mateo 10:28

 

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”

Cristo nos enseña que no debemos de poner el temor de manera equivocada que sería temer al que puede matar el cuerpo. La palabra alma equivale a espíritu, nuestro hombre interior. Este no puede ser destruido.

El mejor ejemplo que tenemos es con nuestro Señor Jesucristo. Satanás lo quería matar desde que nació y ahora lo ha logrado en la cruz. ¿Pero a donde fue el alma de Cristo al morir y a donde fue su cuerpo? Su alma fue al hades y EL le llamo paraíso, Lucas 23:43: “Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” Y su cuerpo al sepulcro prestado de José de Arimatea, veamos Lucas 23:53: “Y quitándolo, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie.”

La palabra aquí usada destruir significa arruinar según el uso de esta misma palabra en otros versos. Este será el estado del alma que nunca quiso servir a Dios. Estará en la ruina eterna porque Dios la rechazará y la mandará al infierno. Veamos 2 Tesalonicenses 1:7-10: “Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,  en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;  los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,  cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).”

¿Qué es infierno?: Es un lugar creado y adecuado para darle castigo al diablo y a sus ángeles, veamos Mateo 25:41: “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.”  Ahí será el destino eterno de los que salgan reprobados.

Por estas razones debemos de confiar plenamente en nuestro Dios y solo a EL debemos de temer.

 

 

 

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¿Qué debo de hacer para ser salvo?:

1- OIR SU PALABRA Y OBEDECERLA: ROMANOS 10:17.
2- CREER EN JESUS COMO EL CRISTO: JUAN 8:24.
3- ARREPENTIRSE DE TODO PECADO: HECHOS 2:38.
4- CONFESAR QUE JESUS ES EL CRISTO: ROMANOS 10:9-10.
5- BAUTIZARSE PARA EL PERDON DE TODOS LOS PECADOS: HECHOS 2:38 Y 3:19. 

 

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«Y Baruc hijo de Nerías hizo conforme a todas las cosas que le mandó Jeremías profeta, leyendo en el libro las palabras de Jehová en la casa de Jehová. » Jeremías 36:8.

«volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. » HECHOS 8:28.

 

«leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, » EFESIOS 3:4