Mateo 9:36-38
Jesús sintió compasión al ver las multitudes desamparadas y dispersas. Eso le dolió en el corazón. Había mucha gente buscando oír la palabra de Dios, mucha gente trayendo a sus enfermos para que Jesús los sanara y mucha gente maravillándose de sus milagros.
La mies es mucha, los obreros pocos
Dice el Señor que la mies es mucha y los obreros pocos. O sea, hay mucho que hacer en el campo del Señor, pero pocos están dispuestos a hacer su obra. No hay muchos voluntarios. Por eso Pablo animó a los corintios:
Rogad al Señor de la mies
Por eso el Señor nos pide que oremos al Señor de la mies para que envíe obreros a su mies: que haya corazones más dispuestos a amar y a hacer la obra del Señor.
Y fíjese en algo: en el capítulo siguiente, Jesús envió a esos mismos discípulos a predicar (Mateo 10:1-7). Los que oraron por obreros llegaron a ser los obreros. Cuando oramos por obreros, también debemos estar dispuestos a ir.
Los campos blancos en Samaria
Lo mismo vio el Señor en Samaria. La mujer samaritana dejó su cántaro y fue a llamar a la gente de su ciudad para que vinieran a conocer a Jesús:
Y Jesús les dijo a sus discípulos:
Es posible que en ese momento la multitud de samaritanos ya estuviera a la vista. Y añadió: «Uno es el que siembra, y otro es el que siega» (Juan 4:37).
La cosecha en Hechos
Esto se cumplió años después, cuando Felipe llegó a predicar a Samaria:
Jesús sembró y Felipe cosechó. El libro de los Hechos nos narra toda esta cosecha de la que habló Jesús.
Usted también es parte de esa mies. Jesús tiene compasión de usted y quiere que sea parte de su cosecha.
¿Qué debo hacer para ser salvo?
| Paso | Texto |
|---|---|
| 1. Oír su Palabra | Romanos 10:17 |
| 2. Creer en Jesús como el Cristo | Juan 8:24 |
| 3. Arrepentirse de todo pecado | Hechos 2:38; 17:30 |
| 4. Confesar que Jesús es el Cristo | Romanos 10:9-10 |
| 5. Bautizarse para el perdón de todos los pecados | Hechos 2:38; 22:16 |
Texto bíblico: Reina-Valera 1960.

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