DIOS NOS HA DADO UNA “HERENCIA”:

DIOS NOS HA DADO UNA “HERENCIA” (Efesios 1:11, 12)

“OBTUVO UNA HERENCIA” O “HA HECHO UNA HERENCIA”. Algunas traducciones y estudiosos sugieren que (Efesios 1:11) debe leerse “fuimos hechos una herencia”, hablando de la herencia de Dios, con una apelación a: (Efesios 1:14), donde Pablo habla de “la redención para la posesión adquirida…”. (Efesios 1:18), donde Pablo habla de “su herencia”.
Las razones para aceptar esta sugerencia está en la versiones KJV y NKJV ofrecido por Hendriksen: El contexto inmediato habla de “nuestra herencia” (Efesios 1:14). En el Nuevo Testamento “la herencia” se dice que es “nuestra” o “intencional para nosotros” (Hechos 20:32; Gálatas 3:18; Colosenses 3:24; Hebreos 9:15; 1 Pedro 1:4) Incluso (Efesios 1:18), donde “su herencia” puede significar lo que Dios nos ha dado. (Efesios 1:5), habla de “la adopción como hijos”, y en (Romanos 8:15–17) Pablo conecta la idea de adopción con el ser herederos. En una epístola con mucha similitud a Efesios, Pablo habla mucho que somos “herederos” (Colosenses 1:12)
ESTA HERENCIA ES PARTE DE LA “PREDESTINACIÓN” DE DIOS.
Así como Dios “predetermino” que aquellos en Cristo recibieran la “adopción como hijos” (Efesios 1:5), también “predetermino” que sus “hijos” recibieran una “herencia”
Esto de acuerdo con el gran “propósito” de Dios, quién tiene el poder de “…hacer todas las cosas según el designio de su voluntad”.
EL RESULTADO FINAL DE RECIBIR ESTA HERENCIA.
“…que seamos para alabanza de su gloria…”. Que “aquellos en Cristo” (y lo que Dios les ha hecho), será una razón para darle gloria a Dios. Como Pablo escribiera a los Tesalonicenses: “…para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros…” (2Tes. 1:12)
Algunos piensan que Pablo está empezando a distinguir entre aquellos que son “creyentes judíos”, y aquellos lectores “creyentes gentiles”, por una razón que se nos aclarará en (Efesios 2:11–22). Pero Pablo habla de “nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo” (Efesios 1:12). Luego dice que también nosotros confiamos (Efesios 1:13). Aun así, no puede ser demasiada esta distinción. Porque todo lo que se dice en (Efesios 1:3–11, donde encontramos “nosotros”), se aplica a los creyentes gentiles. Y todo lo que se dice en (Efesios 1:13, 14, donde encontramos “usted”), se aplica a los creyentes judíos.

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