Juan 6:16-21
El contexto
Jesús acababa de alimentar a cinco mil hombres con cinco panes y dos peces. La multitud quiso hacerlo rey por la fuerza, y Jesús se retiró solo al monte (Juan 6:15). Mandó a sus discípulos que entraran en la barca y se adelantaran a la otra orilla, mientras Él se quedaba orando (Marcos 6:45-46).
Desde el monte, Jesús los vio «remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario» (Marcos 6:48). Aunque ellos no lo veían, Él sí los veía a ellos.
A. Los discípulos en tres condiciones
Así es también nuestra vida. Sin Jesús estamos en peligro. Cuando no lo conocemos bien, sus obras nos asustan. Pero cuando lo recibimos en nuestra barca, llega la paz.
| Condición | Resultado | Texto |
|---|---|---|
| Los discípulos sin Jesús | Peligro | «Jesús no había venido a ellos» (v. 17) |
| Los discípulos sin reconocer a Jesús | Miedo | «Tuvieron miedo» (v. 19); «¡Un fantasma!» (Mt 14:26) |
| Los discípulos con Jesús | Paz | «Le recibieron en la barca» (v. 21); «se calmó el viento» (Mr 6:51) |
B. Datos importantes de este acontecimiento
1. Estaban en medio del mar. Veinticinco o treinta estadios son unos 5 kilómetros. Marcos dice que «la barca estaba en medio del mar» (Marcos 6:47). Por eso parece que en ese lugar el mar tenía unos 9 o 10 kilómetros de ancho.
2. Era de madrugada. Jesús llegó «a la cuarta vigilia de la noche» (Mateo 14:25; Marcos 6:48), es decir, entre las 3:00 y las 6:00 de la mañana. Habían remado casi toda la noche contra el viento.
3. Jesús los alcanzaba caminando. Jesús venía del mismo lado de donde ellos habían salido. Ellos remaban entre todos con gran fatiga, porque el viento les era contrario; en cambio, Jesús los iba alcanzando con facilidad, y aun «quería adelantárseles» (Marcos 6:48). Ya se puede imaginar la sorpresa y el miedo que sintieron al ver que un hombre caminaba sobre el agua más rápido que su barca.
C. El poder de Jesucristo sobre la naturaleza
Este milagro revela el poder de Jesucristo sobre las fuerzas de la naturaleza. Y no es cualquier poder: en el Antiguo Testamento, andar sobre el mar es algo que solo Dios hace:
Por eso, cuando Jesús subió a la barca, los discípulos «vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios» (Mateo 14:33).
D. «Yo soy; no temáis»
Jesús no les dijo solo «soy yo». En griego dijo «Yo soy» (egó eimí), las mismas palabras con que Dios se presentó a Moisés: «YO SOY EL QUE SOY» (Éxodo 3:14). En el evangelio según Juan, Jesús usa muchas veces esta expresión: «Yo soy el pan de vida» (6:35), «Yo soy la luz del mundo» (8:12), «Antes que Abraham fuese, yo soy» (8:58).
Y junto con su nombre les dio una orden llena de consuelo: «no temáis». La presencia de Jesús quita el miedo. «Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?» (Salmo 27:1).
E. Otro milagro que a veces no notamos
Aunque todavía les faltaban unos 4 o 5 kilómetros para llegar a la orilla, dice el texto que la barca «llegó en seguida a la tierra adonde iban» cuando recibieron a Jesús. Parece que hubo otro milagro: lo que les había costado horas de remar, con Jesús se resolvió al instante.
«Entonces se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban» (Salmo 107:30).
Lecciones para nosotros
- Jesús ve nuestras luchas. Aunque no lo veamos, Él nos ve remar con fatiga. Hoy intercede por nosotros (Hebreos 7:25).
- Jesús llega a tiempo. No llegó al principio de la tormenta, sino en la cuarta vigilia. Pero llegó (Hebreos 13:5).
- Jesús tiene poder sobre toda tormenta. Ninguna fuerza es más grande que Él (Mateo 28:18).
- Debemos recibirlo en nuestra barca. Con Él llega la paz y llegamos al destino (Juan 14:27).
Texto bíblico: Reina-Valera 1960.

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