Verdaderos adoradores

Verdaderos adoradores – Juan 4:21-24

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Juan 4:21-24

«Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren» Juan 4:21-24

Jesús conversó con una mujer samaritana y le reveló grandes verdades.

Ya no importaría el lugar

Le dijo que el lugar donde se adoraba a Dios ya no iba a ser lo importante. Por muchos años, los samaritanos habían adorado a Dios en el monte Gerizim, y los judíos en Jerusalén.

Adorar lo que se sabe

La adoración de los samaritanos estaba basada en lo que no sabían, mientras que la de los judíos había sido guiada por Dios a través de Moisés y los profetas. Dios les había confiado a ellos su revelación:

«¿Qué ventaja tiene, pues, el judío?… Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios» Romanos 3:1-2

Y por eso la salvación vino por medio de los judíos: de ellos vino la Palabra, y de ellos, según la carne, vino Cristo (Romanos 9:4-5).

La hora ha llegado

Dice el Señor que «la hora viene, y ahora es», cuando los verdaderos adoradores adorarían en espíritu y en verdad.

En espíritu: con nuestro ser interior, con el corazón.

En verdad: conforme a su Palabra, porque «tu palabra es verdad» (Juan 17:17).

Dios pide las dos cosas, no una sola:

Cómo adoranQué pasaTexto
En verdad, pero sin espírituFormas correctas, corazón lejosMateo 15:8
En espíritu, pero sin verdadSinceridad, pero doctrinas de hombresMateo 15:9; Levítico 10:1-2
En espíritu y en verdadLa adoración que el Padre buscaJuan 4:23-24

El Padre busca adoradores

Lo maravilloso de esto es que Dios el Padre busca que le adoren. Dios se complace en nuestra adoración. Tenemos el privilegio de estar entre esos adoradores que Dios ha buscado. No permitamos que nada ni nadie nos prive de ese privilegio.

Hoy debemos adorarle en espíritu y en verdad. Dios es Espíritu, y por eso debemos adorarle con reverencia (Hebreos 12:28), porque Él desea la comunión con nuestro espíritu, o sea, con nuestro ser interior.

Una adoración espiritual

La adoración del Nuevo Testamento tiene que ver con la parte interior del hombre, su ser espiritual. Todos los cristianos son sacerdotes que ofrecen sacrificios espirituales:

«Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo» 1 Pedro 2:5

Nuestras oraciones suben a Dios como incienso: «Suba mi oración delante de ti como el incienso» (Salmo 141:2). Y Juan vio en el cielo «copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos» (Apocalipsis 5:8).

Nuestra música se hace en el corazón: «cantando y alabando al Señor en vuestros corazones» (Efesios 5:19). Es un «sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre» (Hebreos 13:15).

Los cinco actos de adoración

¿Cómo adoramos «en verdad»? Haciendo lo que el Nuevo Testamento enseña que la iglesia hacía cuando se reunía. Los primeros cristianos «perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones» (Hechos 2:42). Encontramos cinco actos de adoración:

1. La enseñanza de la Palabra

Es la proclamación, lectura y estudio de las Escrituras para instruir y guiar a la iglesia.

«Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles…» Hechos 2:42
«Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina» 2 Timoteo 4:2

Cuando los discípulos se reunieron en Troas el primer día de la semana, Pablo les enseñó (Hechos 20:7). Y a Timoteo le dijo: «Ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza» (1 Timoteo 4:13).

En espíritu: escuchar con atención y con deseo de obedecer, «como niños recién nacidos» que desean la leche espiritual (1 Pedro 2:2).

2. El canto

Es la expresión de alabanza, gratitud y enseñanza mutua por medio de la voz.

«Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones» Efesios 5:19
«La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales» Colosenses 3:16

Todos cantan, «unos a otros». El instrumento que Dios pide es el corazón.

En espíritu: cantar con entendimiento, no solo con los labios: «Cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento» (1 Corintios 14:15).

3. La oración

Es la comunicación con Dios, individual y en congregación, con peticiones, intercesión y acción de gracias.

«…y en las oraciones» Hechos 2:42
«Orad sin cesar» 1 Tesalonicenses 5:17

Pablo pide que se hagan «rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres» (1 Timoteo 2:1).

En espíritu: orar con fe y con el corazón, diciendo «amén» a lo que se ora en público (1 Corintios 14:16; Santiago 1:6).

4. La Cena del Señor

Es la conmemoración de la muerte de Jesucristo por medio del pan y la copa, hasta que Él venga.

«Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan… haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga» 1 Corintios 11:23-26

Los discípulos se reunían «el primer día de la semana… para partir el pan» (Hechos 20:7), el día en que el Señor resucitó.

En espíritu: examinarse a sí mismo y discernir el cuerpo del Señor: «pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan» (1 Corintios 11:28-29).

5. La ofrenda

Es el acto voluntario de apartar recursos materiales para sostener la obra del Señor y ayudar a los necesitados.

«Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas» 1 Corintios 16:2

En espíritu: dar con alegría y generosidad: «Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre» (2 Corintios 9:7). Los macedonios «a sí mismos se dieron primeramente al Señor» (2 Corintios 8:5).

Los cinco actos en espíritu y en verdad

ActoEn verdad (lo que Dios manda)En espíritu (la actitud)
La enseñanzaHechos 2:42; 20:7; 2 Timoteo 4:2Oír para obedecer (1 Pedro 2:2)
El cantoEfesios 5:19; Colosenses 3:16Con el corazón y el entendimiento (1 Corintios 14:15)
La oraciónHechos 2:42; 1 Timoteo 2:1Con fe (Santiago 1:6)
La Cena del Señor1 Corintios 11:23-26; Hechos 20:7Examinarse a sí mismo (1 Corintios 11:28)
La ofrenda1 Corintios 16:2Con alegría (2 Corintios 9:7)

Conclusión

Así adoramos en verdad, conforme a lo que Dios ha mandado; y cuando lo hacemos de corazón, adoramos también en espíritu.

¿Crees tú que habrá algo más importante que adorar a Dios? Cada vez que nos reunimos para adorarle, ahí está nuestro Dios esperando nuestra adoración.

¡Bendito sea nuestro Dios por siempre!

Texto bíblico: Reina-Valera 1960.

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