Juan 6:66-69
Jesús acababa de enseñar que Él es el pan de vida que descendió del cielo. Muchos de sus discípulos dijeron: «Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?» (Juan 6:60). Y dice el texto: «Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él» (6:66). Abandonaron su fe.
Entonces Jesús preguntó a los doce: «¿Queréis acaso iros también vosotros?» (6:67). Y esta fue la respuesta de Pedro: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente» (6:68-69).
¿A quién iremos?
Amigo, conviene hacernos la misma pregunta: si dejamos a Cristo, ¿a quién iremos? Recordemos:
¿Volverían a Moisés? Moisés mismo los habría enviado otra vez a Jesús:
¿Volverían al pecado? Los que dejan a Cristo y vuelven al pecado quedan manchados, esclavizados y destruidos. «Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado» (Juan 8:34). Pedro dice que su postrer estado viene a ser peor que el primero (2 Pedro 2:20-22).
¿Irían a la ciencia? Los que dejan a Cristo para seguir «la falsamente llamada ciencia» (1 Timoteo 6:20) aprenden que el hombre es solo un animal más, sin alma y sin destino eterno, y que al morir todo termina. Pero la Biblia enseña que Dios creó al hombre a su imagen (Génesis 1:27), y que al morir «el polvo vuelve a la tierra, como era, y el espíritu vuelve a Dios que lo dio» (Eclesiastés 12:7).
¿Irían a la filosofía humana? Los que dejan a Cristo para ampararse en la sabiduría de los hombres quedan defraudados:
¿Irían a las religiones humanas? Si algún discípulo de Cristo se aparta de Él y vuelve atrás, ¿adónde irá? ¿Al catolicismo? ¿Al pentecostalismo? ¿Al adventismo? ¿Qué recibirá allí? Jesús dijo que ningún padre da una piedra al hijo que le pide pan, ni un escorpión al que le pide un huevo (Mateo 7:9; Lucas 11:11-12). Pero los hombres sí lo hacen cuando ofrecen doctrinas humanas en lugar de la Palabra de Dios.
| Si dejamos a Cristo… | Lo que encontraremos |
|---|---|
| ¿A Moisés? | Nos enviaría de vuelta a Cristo (Hch 3:22-23) |
| ¿Al pecado? | Esclavitud y destrucción (Jn 8:34; 2 P 2:20-22) |
| ¿A la falsa ciencia? | Un hombre sin alma ni esperanza (1 Ti 6:20) |
| ¿A la filosofía humana? | Engaño y huecas sutilezas (Col 2:8) |
| ¿A las religiones humanas? | Piedras en lugar de pan (Mt 7:9) |
| Con Cristo | Palabras de vida eterna (Jn 6:68) |
Pensemos en las consecuencias
Muchos no están contentos con su empleo, pero con buena razón se preguntan: «¿Qué haré si dejo este trabajo?». Muchas parejas, en cambio, no piensan en las consecuencias antes de divorciarse. Los sensatos piensan en las consecuencias de sus acciones.
Al dejar a Cristo, ¿a quién iremos? ¿Tendrá algún otro palabras de vida eterna? Si no luchamos por ir al cielo, ¿cuál será nuestro destino?
Tú tienes palabras de vida eterna
Nadie más las tiene. Jesús dijo: «Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida» (Juan 6:63).
- Él es el pan de vida (Juan 6:35).
- Él es la luz de la vida (Juan 8:12).
- Él da el agua de vida (Juan 4:14).
- Él es la resurrección y la vida (Juan 11:25).
- Él es el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6).
- Él nos da derecho a comer del árbol de la vida (Apocalipsis 22:14).
Pedro y los otros apóstoles estaban convencidos de que Jesús era el Hijo de Dios, y lo seguían con lealtad, aunque no siempre entendían perfectamente su enseñanza.
Y usted, amigo, si deja a Cristo, ¿a quién irá? Quédese con Él. Solo Él tiene palabras de vida eterna.
Texto bíblico: Reina-Valera 1960.

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