Efesios 3:3-4; Nehemías 8:8
Introducción
Muchos creen que no. Dicen que la Biblia es demasiado difícil, que solo los sacerdotes o los estudiados pueden entenderla, o que cada uno la interpreta a su manera. Pero, ¿será posible que nuestro Creador nos haya enviado un mensaje que no se puede entender?
1. Dios nos hizo capaces de entender
Dios creó al hombre a su propia imagen, con inteligencia y con la capacidad de razonar y entender:
Pablo oró para que sus hermanos fueran llenos de conocimiento, sabiduría y entendimiento:
Dios no nos pediría orar por algo imposible.
2. En el Antiguo Testamento, la ley se leía para que el pueblo la entendiera
En el monte Sinaí. Cuando se dio la ley de Moisés, fue leída al pueblo, y el pueblo la entendió tan bien que respondió: «Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos» (Éxodo 24:7).
Cada siete años. Moisés mandó leer la ley delante de todo Israel, «varones y mujeres y niños, y tus extranjeros… para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley» (Deuteronomio 31:10-13). Si hasta los niños y los extranjeros podían aprender, la ley se podía entender.
Entre Ebal y Gerizim. Después de entrar en Canaán, Josué leyó todas las palabras de la ley, las bendiciones y las maldiciones: «No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que moraban entre ellos» (Josué 8:34-35).
En los días de Nehemías. Cuando el pueblo volvió del cautiverio, Esdras y los levitas «leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura» (Nehemías 8:8). El pueblo lloró al oír la ley (8:9) y se gozó «porque habían entendido las palabras que les habían enseñado» (8:12).
| Ocasión | Quiénes oyeron | Resultado |
|---|---|---|
| Sinaí (Éx 24:7) | Todo el pueblo | «Haremos… y obedeceremos» |
| Cada siete años (Dt 31:12) | Hombres, mujeres, niños y extranjeros | «Para que oigan y aprendan» |
| Ebal y Gerizim (Jos 8:35) | Toda la congregación | Se leyó sin omitir palabra |
| Nehemías (Neh 8:8, 12) | Todo el pueblo | «Habían entendido las palabras» |
3. El Nuevo Testamento fue escrito para ser entendido
Pablo dice claramente que sus cartas se podían entender:
Juan dice que escribió «para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre» (Juan 20:31). Y Jesús prometió: «Si vosotros permaneciereis en mi palabra… conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Juan 8:31-32).
Los de Berea recibieron la palabra «con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así» (Hechos 17:11). Si no se pudiera entender, no tendría sentido escudriñarla.
4. Dos objeciones comunes
«Solo los estudiados pueden entenderla». Los apóstoles eran «hombres sin letras y del vulgo» (Hechos 4:13), y Jesús dio gracias al Padre porque escondió estas cosas «de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños» (Mateo 11:25). Las Escrituras pueden hacer sabio para la salvación aun a un niño como Timoteo (2 Timoteo 3:15).
«Hay cosas difíciles». Es cierto: Pedro reconoce que en las cartas de Pablo «hay algunas difíciles de entender». Pero añade que son «los indoctos e inconstantes» los que las «tuercen… para su propia perdición» (2 Pedro 3:16). El problema no está en la Biblia, sino en quien la tuerce. Lo difícil se entiende comparando con lo claro, y lo necesario para la salvación está dicho con claridad.
5. ¿Por qué entonces algunos no la entienden?
| Causa | Texto |
|---|---|
| No la leen | «Erráis, ignorando las Escrituras» (Mateo 22:29) |
| No quieren obedecerla | «El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios» (Juan 7:17) |
| Prefieren las tradiciones | «Habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición» (Mateo 15:6) |
| Tienen el corazón endurecido | «Con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos» (Mateo 13:15) |
Conclusión
Dios no nos envió un mensaje imposible de entender. Desde el monte Sinaí hasta las cartas de los apóstoles, su Palabra fue leída para ser entendida y obedecida.
La pregunta no es si podemos entender la Biblia, sino si estamos dispuestos a leerla, a estudiarla y a obedecerla.
Texto bíblico: Reina-Valera 1960.

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